chiquilín de bachín

—El mundo es la suma del pasado y de lo que se desprendió de nosotros— Novalis

martes, marzo 06, 2007

Sobre el hispanocentrismo subrepticio de mis manuales

«Hispanoamérica» es el término adecuado para referirse al conjunto de países americanos que hablan español; se trata de una comunidad político-lingüística en la que nuestra lengua posee rango nacional y oficial
aunque unas pocas constituciones no lo especifiquen expresamente—. Algunas de estas naciones, además del español, poeen otra lengua oficial, pero son minoría: el guaraní en Paraguay y el inglés de Puerto Rico.

También la palabra «Iberoamérica» está semánticamente bien delimitada; hace referencia a los países de aquel continente que hablan lenguas ibero-románicas. Aquí, dejando aparte el español, sólo se da el caso del
portugués, de manera que se habla de Iberoamérica cuando se quiere incluir a Brasil.

«Latinoamérica», en cambio, palabra inventada por los franceses hace ya varias décadas, tiene un contenido semántico algo confuso. Se supone que vaya dirigida a las naciones de América que hablan una lengua
neolatina, francés incluido, naturalmente. Pero si sobre el mapa lingüístico del continente se hace una revisión del término, además de Iberoamérica, nos encontraríamos obligados a incluir el Canadá francófono, a la Guayana francesa, a Haití y a las islas antillanas que también hablan esa lengua. No se sabe bien qué utilidad pueda tener un término tan pintoresco como este. Porque la realidad es que no hace, ni puede hacer, alusión al conjunto de todos los países situados al sur de los Estados Unidos, ya que algunos de ellos, más ciertos «territorios», hablan lenguas con orígenes ajenos al latín: holandés, inglés y una serie de criollos.

7 Comments:

At 8:16 p. m., Blogger Sol! said...

Enrique Martín Criado, en un trabajo acerca de los juegos del lenguaje y las luchas sociales afirma: “las palabras no son inocentes”. Las palabras son multiacentuales (pueden ser utilizadas en distintos términos) y la clase dominante, en su esfuerzo de dominación intentará reducir esta multiacentualidad: ejercicio de violencia simbólica mediante el cual se quiere ocultar el arbitrario cultural bajo la legitimación de lo natural.

Digamos que desde que la ONU acuerda la imposibilidad de que un país tenga colonias, las grandes potencias no se quedan atrás. "Inventemos un término más pintoresco: no son colonias, son Estados Asociados". Y si son Estados Asociados entonces, son parte de nosotros, entonces no los excluimos, entonces no hace falta considerarlos herejes, meros remanentes "latinoamericanos".
Hay un libro muy bueno de Barthes, Mitologías, que habla de la pseudo-naturalización consentida.

La pregunta a mí entender es, ¿qué es ser latinoamericano? ¿qué es no serlo? ¿qué marca el límite entre ambos términos social y económicamente hablando?

Un beso!

 
At 2:10 a. m., Blogger mer said...

Shisus.
Díganos el nombre del manual.

 
At 9:30 a. m., Blogger Chiquilín de Bachín said...

Tengo miedo de que mi profesor, autor del manual, me extradite, pero bueno :)

Antonio Torres, Español de América

 
At 10:48 p. m., Blogger Ambar said...

Iba a escribir algo sobre terminos, identidades y profesores... pero no vale la pena... Es nefasto!

 
At 11:02 p. m., Blogger Chiquilín de Bachín said...

No, ahora no nos deje con las ganas, ámbar...

 
At 11:33 p. m., Blogger Ambar said...

No es para tanto... solo iba a decir que creo que el lenguaje es una forma de construirnos y de dotarnos de significado, de darnos una identidad. Y que exista tan pintoresca palabra implica que por acá abajo hay muchos países que más allá del idioma en que lo decimos podemos sentirnos unidos y darnos una existencia conjunta, ser mismos, diferenciarnos del otro, en este caso y desde mi perspectiva, de otro que es opresor. Bendigo la palabra y lucho para que ese sentimiento de mismidad se fortalezca.

 
At 11:46 a. m., Blogger Chiquilín de Bachín said...

La quiero tanto, ámbar, y lo peor es que usted lo sabe :p

 

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