chiquilín de bachín

—El mundo es la suma del pasado y de lo que se desprendió de nosotros— Novalis

lunes, octubre 01, 2007

Ñam, ñam...

Un aplauso para j. y M., los mejores cocineros colombianos del Raval, que ayer nos deleitaron con un riquísimo ajiaco, unas deliciosas galletitas de chocolate blanco y una conversación interesantísima.

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6 del pueblo quieren saber de qué se trata

domingo, septiembre 16, 2007

En la vereda del sol

Estoy tocando aquella canción
que no es mi canción
ya ves no tengo nada

que hacer en esta función.
No quiero conocer a nadie
quiero salir a ver la calle.
Estoy en la vereda del sol
que ya va a nacer,
nacer, dar media vuelta al cordón
para no volver.
Mirá toda la fiesta de afuera,
buscando la emoción verdadera.


En el Raval hay skaters, catalanes conchetos, intelectuales, comerciantes filipinos, adolescentes cool, gays progres, latinoamericanos que alardean en todos los acentos imaginables, borrachos, bohemios, turistas franceses, pakistaníes vendedores de cerveza y hachís, putas africanas, catalanes hippies, universitarios italianos de intercambio, policías españoles que alardean en un acento solo, árabes, drogadictos, chinos. Conviven pacíficamente, de momento, todos juntos en la calle. De día y de noche. Yo vivo en un loft remodelado y súper moderno, bien incrustado en uno de los barrios más viejos y tradicionales, en el centro de Barcelona. Arriba el Tibidabo nos vigila.

Hicimos la mudanza a lo largo de toda esta semana, frente a la mirada atenta de dos pintores bolivianos que aún no terminaban con los últimos retoques del techo. Los libros que tenemos en la biblioteca del living son excesivos para nuestra edad. Es posible que no hayamos leído ni la mitad para lo que queda del lustro. No nos importa. Hacemos de cuenta que no. Las estanterías no están de adorno, son el peso de la cultura que tanto queremos que nos pese. El living es grande. Se come las habitaciones. Tampoco nos importa. Pactamos hacer vida en el living. Juliette sonríe silenciosa y me mira atrás de sus anteojos y su largo pelo rubio, mientras sus papás acomodan las últimas cajas de basura para deshacernos de los vestigios de la mudanza. Las paredes están blancas y vacías. Queremos colgar un cuadro: ella propone Tàpies; yo, Velázquez. Está claro que la posmodernidad y el clasicismo no cuajarán jamás. Juliette piensa en comprarse un perro. Mi alergia y mi fobia materna me lo proscriben terminantemente. Intenté convencerla arguyendo que los escritores, desde Baudelaire a Cortázar, tienen una relación metafísica con los gatos. Después me acordé que a lo que soy alérgico es al pelo de animal, además de al perfume de mujer, al polvo —frecuente motivo de burlas—, al polen y a cambios climáticos en general. Que soy un impresentable, digamos. Juliette finge no oír e imagina cuando me mande a sacar el perro por las frías mañanas de otoño que se vienen. Dice que es para hacerle compañía. Necesita como sea combatir la soledad.

Por lo que a mí respecta, un intensísimo verano desfiló subversivamente más allá de mi doble turno laboral, donde ahorré toda la guita que necesitaba. Fue un verano voluntariamente diferente a todos los anteriores. Más real, más vital, más sexual. Un verano con noches llena de caóticas sábanas, poquísimas horas de sueño, llegadas excesivamente tarde al trabajo, camas clandestinamente deshechas, felices ojeras, diálogos que jamás pensé que iba a tener, una difusa mezcla en la que entraba deseo, dolor, cariño, placer, obsesiones, miedos, y un puñado de canciones de Drexler compartidas hasta el amanecer, celebrando aquel edén de solo dos metros cuadrados. Un verano con largas llamadas telefónicas, esta vez a este lado del charco, repletas de dilatados silencios al compás de dos respiraciones sudamericanas que intentaron respirar juntas pero que fueron, claramente, incapaces. El verano se acabó. Evocarlo no es más que una manera estéril de perder mis últimos minutos de recepcionista en este hotel. El verano se fue, no sin antes haberme enseñado innumerables lecciones y haberme dado algo que durante tres años mi vida me venía negando y que por momentos sentí que no me quería devolver más.

Es tiempo de volver a combatir la soledad. Los libros, por ahora, siguen siendo los narcóticos que elijo frente a las mascotas. Ahí está Juliette, que es catalana, intelectual, adolescente, concheta, progre y universitaria. Todo a la vez, tomá pa vos. La flamante y bienvenida compañera de piso, en vez de los ex-cuatro machos que me acompañaron durante un año en Sants. Juliette ordena sus libros, dice, por asociación de ideas. Nada más cercano a un orden surrealista-psicoanalítico. Yo, por supuesto, sigo mi rígido y solemne rigor positivista. Literatura latinoamericana, española, inglesa, italiana, francesa, filosofía, teoría de la literatura. La sensación está en el aire: este año pinta mejor que el anterior, aunque le costará igualarlo. Por lo que a las estaciones se refiere, nada parece indicar que un invierno subversivo no pueda superar este verano eminentemente imborrable.

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10 del pueblo quieren saber de qué se trata

sábado, septiembre 08, 2007

Raval, casa nueva



¿Cómo se abren las ventanas
dentro de mi casa nueva?
¿Dónde corta el brillo en la noche
desde tu ceguera?
¿Qué será del viejo calendario
que vivió mis días?
¿Quién me dibujó ahí sentado
por el resto de mi vida?
Cuando la novela se descargue de todo
estaré subiendo la escalera
envuelto en la nostalgia de tu perfume
volveré a caer, otra vez.

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11 del pueblo quieren saber de qué se trata

miércoles, agosto 29, 2007

Notre musique



Tomada en el Barrio Gótico. Pasado jueves. Madrugada. Celui-là suis je, celui-ci, est lui, et l'auteur est lui.

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5 del pueblo quieren saber de qué se trata

miércoles, agosto 22, 2007

Dos potencias

I]

Epístola de amor a Barcelona,
Woody Allen em sembla un tal Gaudí,
Rusiñol de las ramblas cuando sona
la bolsa Maradona de Dalí.

Ventrílocuo del Bergman de Persona,
del Groucho que vacila en sefardí,
del Fellini Amarcord que desentona
con las tetonas sin ajonjolí.

Días de radio, trenzas de rabino,
labios al pormenor, rubias platino,
balas sobre Broadway Danny Rose.

Blanco y negro de sepia y azulete,
bendito swing, bendito clarinete,
más dulce que el chupete de Kate Moss.

II]

En pleno corazón ex tripartito
del estatuto, maldito parné,
Woody Allen, el rico pobrecito,
parece el pijoaparte de Marsé.

Para la inmensa minoría mito
de cine club, selecto cabaré
donde Lolita alterna con don Vito
Corleone y Belmondo con BB.

Scarlett Johansson, tan prima dona,
tan fría, tan Bardem, tan calentona,
tan Aguirresarobe, tan cañí,

tan Penélope, Marnie la ladrona,
tan Times Square esquina Urquinaona,
¡Annie Hall! Ni Mia Farrow ni Soon Yi.

Joaquín Sabina, «Dos Woodyállenes de catorce», 28/07/07

Y una tercera potencia, también.

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0 del pueblo quieren saber de qué se trata

lunes, junio 18, 2007

Junio


ciudad


Ciudad
ya tan lejana!

Lejana junto al mar: tardes de puerto
y desamparo errante de los muelles.
Se obstinarán crecientes las mareas
por las horas de allá.

Y serán un rumor,
un pálpito que puja endormeciéndose,
cuando asoman las luces de la noche
sobre el mar.

Más, cada vez más honda
conmigo vas, ciudad,
como un amor hundido,
irreparable.

A veces ola y otra vez silencio.

Jaime Gil de Biedma, «Las afueras (III)»

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2 del pueblo quieren saber de qué se trata

miércoles, mayo 02, 2007

Retratos de Barcelona (I) Sants

La rambla Badal es una calle peatonal larga, ancha, espaciosa. Un vecino que me cruzo por las noches en el ascensor la llama «una avenida venida a menos». Cortada por las vías del subte y del tren que me lleva algunos fines de semana a Tarragona, la rambla está llena de pequeños locales y comercios que abastecen una larga y monótona cadena de edificios construídos en la segunda mitad del siglo XX. Es la periferia, o no, o casi. Lo cierto es que geográficamente nos separa de l'Hospitalet del Llobregat, ciudad dormitorio de Barcelona. Lo cierto es que étnicamente es lo más parecido a una torre babélico-posmoderna. Si uno no consigue lo que busca en el Pakistaní —que no sabe de primeros de mayo o de domingos por la tarde y trabaja non-stop-moving-baby-all-day-long—, ahí mismo lo mandan a uno al Filipino que está al lado. Hay *tres* kebabs ¿libaneses? en dos cuadras —en uno, al que vamos siempre, una camarera boliviana vende empanadas salteñas y me discute de qué lado de los Andes son originarias—. A veces hay milanesas de carne. A su encargado morochón lo llaman «El Kaiser», —tiembla el Imperio Prusiano—.

La panadería de la otra esquina no podría ser más pintorescamente esperpéntica. La señora que la atiende se empeña en saludarme alternando aleatoriamente siempre un vocativo diferente: majo, precioso, hermoso —acá y en la anterior la «s» parece pronunciada como si fuera doble—, guapo, cariño, niño, mozo. Sus hijas, guapíssimas ellas también, le hablan en catalán y ella, portadora de un aplastante acento andaluz, les contesta en castellano siempre con un tono de voz ligeramente más elevado. Las hijas no me dirigen vocativos. Pero me sonríen. El marido tiene cero onda pero me fía siempre los centavos que me faltan cuando llego sistemáticamente tarde al trabajo y desayuno sus diminutos croissants antes de «coger el metro». En la estación de la línea azul, hay un kiosco en donde se puede conseguir latitas de Guaraná Antártica y alfajores Havanna de dulce de leche.

Por las noches, cuando no hay ganas de cocinar y nos cansamos de deambular por el centro, terminamos muy frecuentemente en un bar de tapas de barrio, que está abajo de nuestro edificio, y que decidimos bautizar como «El zamorano». El lugar es ya para nosotros toda una Institución. O un Templo, donde nunca nos ponemos de acuerdo ni en política ni en literatura. El encargado nos atiende siempre como si fuéramos unos dandees. Su cara, sus facciones, su mirada, su sonrisa, el tono de su piel, me recuerdan muchísimo a G., un amigo de La Tablada con quien trabajé por primera vez, hace unos seis años, en un local de Informática que todavía está en Ramos Mejía. Hace mucho que no lo veo. A un lado de la Rambla se ve allá arriba el Tibidabo que aún no conocí —algo vergonzoso teniendo en cuenta que visité dos veces su equivalente modélico Sacré-Cœur parisino—. Al otro lado se ve la Gran Vía, donde está mi facultad, sólo que a cuarenta minutos caminando, en un barrio que ya no es Sants.

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4 del pueblo quieren saber de qué se trata

miércoles, noviembre 08, 2006

Querido diario a.k.a Causas y Azares

Este último mes me encontré con j. tres veces: la primera en el Centro de Cultura Contemporánea del barrio del Raval, la segunda en el tren llegando al barrio de Sants y la tercera en la Librería Central también del Raval. Debe sospechar intensamente que lo estoy (per)siguiendo a él y a su señora M. Yo sospecho que somos dos freaks que terminan yendo siempre a los mismos lugares donde se encuentran efímeramente. Barcelona es grande pero no inabastable, querido diario.

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7 del pueblo quieren saber de qué se trata

viernes, octubre 06, 2006

Sobre civilización y barbarie I

Comentario oído en un bar del Eixample de cuyo nombre no quiero acordarme:

«Es que a este país viene gente que aún está por civilizar».

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13 del pueblo quieren saber de qué se trata

domingo, septiembre 24, 2006

Septiembre

Barcinona


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4 del pueblo quieren saber de qué se trata

lunes, septiembre 18, 2006

Mudanza

How does it feel?
How does it feel?
to be on your own
with no direction home
like a complete unknown
like a rolling stone?

Chau. Mañana empiezan las clases. Me mudé a Barcelona. Los primeros días voy a estar sin la computadora. Igualmente, habrá algún cíber por ahí esperándome. Nos vemos por la blogosfera.

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8 del pueblo quieren saber de qué se trata

martes, agosto 02, 2005

Próxima estación: Barcelona



Y así, me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía,
albergue de los estranjeros, hospital de los pobres,
patria de los valientes, venganza de los ofendidos
y correspondencia grata de firmes amistades,
y, en sitio y en belleza, única.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha II, 1615.

Se confirmó. Entré a la Universidad Central de Barcelona. Después de mucho esperar, finalmente hubo vacante libre para Chiquilín. Arranco a mediados de septiembre. Al final, voy a tomarme el tren todos los días, porque no hay presupuesto para pagarme un habitación allá. Había empezado el verano con la idea de bancármelo* todo sólo, pero fue un intento fallido: la heladería donde estaba laburando cerró -debería haber aflojado con los cucuruchos de chococlate belga-; empecé en una cervecería restaurant, pero una encargada demasiado autoritaria -rusa de procedencia, probablemente pariente de Stalin- y unos compañeros un tanto boicoteadores -de mis pagos, en su mayoría- colaboraron a que decidiera no arruinarme el verano y renunciara antes de firmar el contrato. No, no me pagaron ni siquiera el fin de semana que trabajé, si lo quieren saber. Tiré currículums, pero como el verano ya empezó no encontré nada. Así que el proyecto independencia tendrá que dilatarse un poco. Mientras tanto leeré gran parte de la bibliografía obligatoria y recomendada en los trenes Catalunya Express, que en una hora hacen el recorrido Tarragona - Barcelona Passeig de Gràcia. Después tengo cinco cuadras hasta la Facultad de Letras, la de la foto, un precioso edificio del s. XIX. Este año la Universidad cumple 555 años. Ya me matriculé en las asignaturas de este curso, seguiré con la Licenciatura en Letras pero con la especialización en Literatura española e hispanoamericana. A saber:

Primer Cuatrimestre: Latín I -no tengo la más remota idea, un compañero me está dando clases de apoyo este verano, porque como cursé el secundario en un industrial* no tengo base-, Lengua Catalana I -no hi ha problema-, Literatura medieval española (!!!), Literatura inglesa desde la edad media hasta la ilustración (!!!) e Introducción a la literatura hispanoamericana (!!!!).

Segundo Cuatrimestre: Latín II, Introducción a la historia del español (!!!), Gramática descriptiva -previsible bodriazo*- y Literatura inglesa desde el romanticismo hasta la actualidad (!!!).

Pinta muy interesante. El verano no arrancó del todo bien, debido a otro intento fallido, más relacionado con polleras* que con proyectos de independencia. Pero todavía queda un mes y medio: la idea es seguir aprovechando el tiempo libre para disfrutar del mar, mis amigos, el cine, la lectura de los clásicos, y sacarme de una vez por todas el registro*. Después, cuando llegue September se supone que la economía se reactiva y hay más posibilidades de trabajo. Supongo que en esa época empezaré a caminar con mis currículums en la mano de nuevo.


Glosario a pedido de j.

Bancar: Aguantar, sostener.

Industrial: Bachillerato técnico.

Bodriazo: Pesado, denso.

Polleras: Dícese de las faldas y de quienes las llevan puestas :-)

Registro: Carnet de conducir.

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14 del pueblo quieren saber de qué se trata

jueves, marzo 17, 2005

Giros

Estoy imaginándome otro lugar.
Estoy juntando información,
estoy queriendo ser otro.


-Fito Paez-

Mediodía de miércoles. La primavera empieza a hacerse notar en la estación de Tarragona. La RENFE anuncia la llegada de mi tren. Destino: Barcelona. Más concretamente, la Universidad Central. Me subo, adentro nadie me espera, excepto Dorotea y Sancho Panza que no me dejan en paz, ni a mí ni a Don Quijote. Viaje de ida, saco de mi morralcito coya un dossier intitulado «Pla d'estudis de Filosofia». Antropología, lógica, ética, estética...mmm...incertidumbres, dudas, ¡cuántas dudas! Cervantes se pone celoso porque no le doy bola y me pide que deje de lado ese listado de materias troncales. Pero no le hago caso y saco de mi morralcito otro dossier: «Pla d'estudis de Filologia Hispànica». Introducción a la literatura hispanoamericana, Latín, Siglos de oro, Romanticismo, Siglo XX...¡cuántas dudas! Y este curso se está por acabar y septiembre se toma el atrevimiento de estar tan cerca. ¿Y si voy y vengo con el tren todos los días? No, pero es mucha distancia...Y bueno, entonces me voy de casa, encuentro otro laburo para poder mantenerme y me voy a vivir allá a algún departamento barato, y...No, pero es mucha carga para mí solo y mis viejos no tienen guita para darme una mano y mis amigos españoles me dicen que soy un iluso porque en este país nadie trabaja y estudia a la vez...Y bueno, pero mi psicoanalista me dice que esas son excusas para justificar la comodidad y no enfrentar el miedo de dar un paso importante y me advierte que yo tengo otras ambiciones y prioridades, y que sé que me la puedo bancar solo y...No, pero ¿empezar a ser un adulto independiente a los diecinueve años?
El tren frena, estamos en la Estación central de Sants, en el corazón de Barcelona. En la Universidad me van a dar las instrucciones burocráticas necesarias para poder hacer algo de lo que todavía no estoy seguro. ¿sigo con Letras o me cambio a Filosofía? ¿En Tarragona o Barcelona? ¿La comodidad de estar en casa o la libertad de vivir solo? ¿La facultad casera o la de prestigio?...

¿Alguien tiene alguna idea?

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