domingo, diciembre 23, 2007
sábado, septiembre 29, 2007
sábado, septiembre 22, 2007
*Qué* buen regalo de cumpleaños (I)

yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.
jueves, noviembre 30, 2006
Oyendo tus versos melancólicos

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lunes, noviembre 20, 2006
Más troppiero que nunca
Este post va para El Periodista Gonzo, que está en Bilbao y se lo perdió.

Mastropiero era un apasionado de la investigación histórica. Se pasaba largas horas en la biblioteca de la opulenta Marquesa de Quintanilla, cuyos volúmenes le apasionaban. Allí supo Mastropiero, precisamente allí... en la biblioteca, de la existencia de un enigmático personaje del siglo XV: el Adelantado D. Rodrigo Díaz de Carreras, hijo de Juana Díaz y Domingo de Carreras. Al principio de su investigación Mastropiero, supuso, que D. Rodrigo pertenecía a la misma familia Díaz que las célebres cortesanas Angustias y Dolores Díaz, pero luego, cotejando ciertas fechas comprobó que Angustias y Dolores no provenían de esos Díaz.
Era la primera vez, y calculo que la última, que tenía la suerte de poder ver Les Luthiers en vivo. Después de seguirlos tantos años, después de saberme de memoria sus sketchs y poder recitarlos de corrido, no me asombra que todavía puedan hacerme reír. Gracias por regalar semejante concierto, gracias por tocar mi pieza favorita, «La cantata del Adelantado». Muchas, muchas gracias.
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martes, julio 04, 2006
Un encuentro que me ilumine el día

Como quien viaja a lomos
de una yegua sombría
por la ciudad camino
no preguntéis a dónde
Busco acaso un encuentro
que me ilumine el día
y no hallo más que puertas
que niegan lo que esconden
Las chimeneas vierten
su vómito de humo
a un cielo cada vez
más lejano y más alto
Por las paredes ocres
se desparrama el zumo
de una fruta de sangre
crecida en el asfalto
Ya el campo estará verde
debe ser primavera
cruza por mi mirada
un tren interminable
El barrio donde habito
no es ninguna pradera
desolado paisaje
de antenas y de cables
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viernes, mayo 12, 2006
Let's go living in the past
Para Liam.

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sábado, abril 01, 2006
sábado, marzo 18, 2006
jueves, diciembre 22, 2005
Take Me Out!

So if you're lonely
you know i'm here waiting for you
I'm just a crosshair
I'm just a shot away from you
and if you leave here
you leave me broken shattered alive
Afortunadamente, Gran Bretaña sigue dándole buenos músicos al resto del mundo. Gracias a estos pibes por traer de nuevo el rock a este planeta. Ah, no hubo caso, me volvieron a convencer a que fuera a campo de nuevo en un recital. Soy muy débil frente a las órdenes de las niñas, esto no puede seguir así.
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sábado, diciembre 03, 2005
Dos moros judíos
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.

Jueves por la noche en el Liceu de Barcelona, Jorge Drexler y Noa se juntaron para dar un hermoso concierto de casi tres horas. Primero le tocó a él, que, con un guitarrista, un percusionista y un violinista, hizo una rápida versión semiacústica de Eco mezclando con algunas más viejas como Crece, De amor y de casualidad y El pianista del Gueto de Varsovia. Es la segunda vez que tengo la oportunidad de verlo: la primera fue en Buenos Aires, en septiembre del año pasado, cuando tocó con todita su banda en el Gran Rex. Y, como la otra vez, me gustó muchísimo, of course. Como perlitas, cantó La edad del cielo en catalán —se compró a todo el público catalán que había agotado las entradas— y Al otro lado del río a capella porque «Como hoy no hay nadie controlando índices de audiencia, la cantaré entera». Pero el mejor momento llegó cuando la invitó a Noa a pasar al escenario y cantaron juntos en español, inglés y hebreo una maravillosa versión de la Milonga del moro judío. Después pasó una hora de Noa, a quien no había escuchado cantar más que en la banda sonora de La vita è bella. Me sorprendió mucho, tiene una suerte de estilo pop medio Celine Dion cantando bien sobre un cuarteto de cuerdas de vestigios orientales. Fue muy curioso ver a la gente cantar Shalom, shalom! La noche culminó con muy buenas versiones —por parte de ambos— de I Will, de los Beatles; Message in a Bottle de Police y Es caprichoso el azar de Serrat.
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martes, noviembre 29, 2005
Me sobran los motivos
Lo bueno de tener amigos decentes es que mientras uno está consumiéndose con ejercicios de latín, ellos lo llaman a uno y le hacen escuchar esto en vivo y en directo desde el Auditori de Barcelona:
Este dulce de leche contaminado
este perro andaluz sin domesticar
este orgullo de principe destronado
esta esquina del pecado,
esta ruina de Don Juan.
No abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz se filtra la desolación
de saber que estos son los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos nos sobran los motivos.
Esta necesidad de necesitarte,
este llamarte sin quererte llamar,
este olvidarme del deber de olvidarte,
este lunes, este martes y el miércoles que vendrá
Esta lágrima de hombre de las cavernas,
esta horma del zapato de Barba Azul,
qué poco rato dura la vida eterna
por el túnel de tus piernas entre Córdoba y Maipú
Esta guitarra huérfana y delirante,
con su terco "knock knockin' on heaven's door",
estos dedos que dejan caer un guante,
delicado y transhumante, a los pies de un trovador
Este Land Rover aparcado en tu puerta,
la rueca de Penélope en el Luna Park,
este sueño que sueña que se despierta,
esta caracola muerta sin la gramola del mar
Me habré quedado sin entradas, Joaquín, pero la próxima no me la pierdo ni loco.
lunes, noviembre 21, 2005
X & Y Tour
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miércoles, agosto 24, 2005
Que arriba mi calle se vistió de fiesta

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar...»
Seguramente no hay mejor manera de despedir un verano que con un concierto de Serrat. Después de años de escucharlo con profunda admiración, por fin tuve la oportunidad de verlo. En el Campo de Marte, de la parte antigua de la ciudad de Tarragona, Joan Manuel brindó un hermoso e íntimo concierto, él, su guitarra y un excelente pianista. El escenario era muy especial: un auditorio sin techar que daba a la espalda de la muralla romana de la ciudad, con la luz de la luna llena de fondo.
Repartió su repertorio entre sus canciones en español -quizás las más populares- y en catalán -que, aunque son menos conocidas fuera de Cataluña, no pierden su belleza tampoco. Fue una nooche muy emotiva y por suerte pude estar ahí. Sí, era el único sub-50 entre el público si es eso lo que se preguntaban, pero no importa; yo disfruté igual. El nano ya está grande. Pero para haber sobrevivido una enfermedad tan grave, realmente sigue siendo el genio de siempre.
PostPost: Pásense por el Rincón, que subí un hermoso fragmento de Roberto Arlt.
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lunes, abril 04, 2005
God still saves the Queen
Empty spaces - what are we living for?
Abandoned places - I guess we know the score
On and on, does anybody know what we are looking for?...
-Freddie, Brian, Roger, John-
Sábado por la noche. Llega la primavera y Barcelona está coqueta como le corresponde. Yo, cansado de tanto laburar, me voy a caminar por Plaça Espanya y el Montjuïc. Voy subiendo cuesta arriba y me encuentro con mucha gente que no pasea en vano, igual que yo. Todos tenemos una cita, una Seaside Rendezvous, con dos muchachos y un alma que los guía. La noche está estrellada y las puertas del estadio se abren. Adentro nos esperan...
Brian, tal como yo lo imaginaba, estuvo radiante toda la noche. Ahí, a sólo unos metros de mis anteojos que lo miraban y admiraban expectantes. Su guitarra tan única, más real que nunca. Su español, un tanto rústico y propio de un británico, esbozó un «quiero dedicar esta canción a Freddie...» y después su voz acarició la melodía de esa tan hermosa balada de desamor bautizada como Love of my life.
Roger también estuvo. Nos hizo cantar a todos ese hit ochentoso que salía en todas las Radio Ga-Ga del planeta, según me cuentan mis padres. Y tocó esa batería con el logo del Águila, que resurgía de las cenizas como el Fénix, coreando esos falsetes tan propios de él.
John faltó a la fiesta, nos decepcionó. Pero él tendrá sus motivos.
Y Freddie, -lo sé, estoy seguro-, estuvo ahí toda la noche. Su espíritu brotaba de cada canción, en cada rincón de la gente que lo coreaba. Su imagen estuvo ahí, quizá plasmada en un proyector de imagen y sonido, cuando todos entonamos Bohemian Rhapsody en una especie de rito que desafiaba el tiempo de veinte años, el espacio de unos cuantos kilómetros de distancia hasta Wembley, y las mismísimas leyes de la vida y la muerte.
Hubo sucedáneos. Gente que se atrevió a suplantar a Freddie. No los juzgo. Alguien tenía que intentarlo, imagino que no será una tarea fácil. Nadie nunca le va alcanzar los tobillos al mejor cantante de la historia del rock.
Quizás porque mi adolescencia se puede resumir en la melodía de Old-fashioned lover boy o en la polifonía de melodías que es esa obra de arte suprema titulada The march of the Black Queen. Quizás porque no puedo sentir más tristeza que cuando escucho otra canción que no sea My Melancholy blues. Quizás porque siempre me quedaré con las ganas de tocar bien el riff de Ogre battle o porque nunca voy a aprender a tocar el solo de Millionaire Waltz. Quizás porque no pude evitar llorar y sentir nostalgia de un tiempo que no viví, cuando oí a Brian cantar These are the days of our lives. Quizás porque no hubo nada más mágico que saltar al compás de la distorsión de una guitarra tocando Tie your mother down o I want it all. Quizás porque cada vez que voy a salir con una chica escucho antes Somebody to love. Quizás porque no encuentro un poema que pueda resumir tan bien lo que me pasó estos últimos años como Leaving home ain't easy. Quizás porque no hay mejor testamento para un músico que Innuendo. Quizás por todas esas razones juntas, después de tantos años de sueños y anhelos porque llegara *esta* noche, nunca me voy a olvidar del recital que Queen ayer le dio a mis oídos.
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sábado, marzo 19, 2005
Bebo de noche

Viernes por la noche, festival de Jazz de Tarragona, la decimosegunda edición de Dixieland. Don Bebo Valdés, -para los que no tienen el honor de conocerlo: gran pianista cubano, inventor de la batanga-, se presentó en el Teatre Metropol como la gran estrella del certamen.
Don Bebo y sus 87 añitos desfilaron en el escenario y no decepcionaron a nadie. El concierto fue delicioso. En el aire, flotó toda la noche una condensación suprema de música africana, americana y europea: el mestizaje total en sólo diez dedos. Durante las casi tres horas, la nostalgia por La Habana se hizo eco. Mucha habanera, mucho son, mucha rumba y mucho jazz. No faltó una interpretación instrumental de «Lágrimas negras», con un contrabajista vasco encargado de la línea melódica, que estuvo bárbaro. No faltó un homenaje brillante a George Gershwin, ni tampoco faltó la interpretación de una hermosa y vieja canción de un músico cubano del s. XIX, hijo de catalanes inmigrantes. Hasta se dio el lujo de tocar dos obras clásicas y despedirse bailando un mambo. Inolvidable. ¡Gracias, Bebo!
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martes, julio 27, 2004
Sensación
Soledad sobre ruinas, sangre en el trigo rojo y amarillo, manantial del veneno escudo heridas, cinco siglos igual. Libertad sin galope, banderas rotas soberbia y mentiras, medallas de oro y plata contra esperanza, cinco siglos igual. En esta parte de la tierra la historia se cayo, como se caen las piedras aun las que tocan el cielo o estan cerca del sol. Desamor desencuentro, perdón y olvido cuerpo con mineral, pueblos trabajadores, infancias pobres, cinco siglos igual. Lealtad sobre tumbas, piedra sagrada, Dios no alcanzó a llorar, sueño largo del mal, hijos de nadie, cinco siglos igual. Muerte contra la vida, gloria de un pueblo desaparecido, es comienzo, es final, leyenda perdida, cinco siglos igual. Es tinieblas con flores, revoluciones y aunque muchos no estan, nunca nadie penso besarte los pies, cinco siglos igual...
León Gieco





